Y de repente alguien ( ¡quién iba a imaginarlo!) te enseña
que si la lluvia borra
las marcas del campo
es que tampoco estaban tan bien pintadas.
Adoro este mundo en que siempre
hay alguien que te enseña algo.
Y de repente alguien ( ¡quién iba a imaginarlo!) te enseña
que si la lluvia borra
las marcas del campo
es que tampoco estaban tan bien pintadas.
Adoro este mundo en que siempre
hay alguien que te enseña algo.