El polvo que somos
el agua escurre a ríos por tu piel
viniendo a morir a mi lengua
donde se funden otros ríos
otras aguas
y la lengua feroz
y la mente que frena
pero los músculos saben
lo que el cerebro niega
y el rayo de dentro
que quema las venas
que retuerce el cuerpo
impone su jerga
su lenguaje puro
su grito de guerra
la raíz de lo nuestro
ese polvo de estrellas