No siempre fui gusano
no siempre estuve aquí
un día fui flor y pluma
un día poeta fui
no fue barro mi cobijo
ni cadáver mi alimento
no era viscosa mi piel
ni era pútrido mi aliento
amé a mujeres lozanas
a tantas que ni lo sé
comí manjares divinos
de mil jarrones gocé
por mi pecho corría el vino
por mi bolsa el oro vil
y mis viejas botas reinos
patearon más de mil
no había temor ni pereza
que a mi pasión diera freno
y cuanto veía tomaba
hasta sentirme bien lleno
mas en una isla del sur
hallé un hermoso lago:
los ojos de una mujer
y en ellos morí ahogado
ahora como carne muerta
ahora bebo de este barro
pero sé que cuando crezca
volveré a ser un guarro