Dí­a 118º

28 de Septiembre de 2009

Cuando apareces se me para el corazón.

Directamente se para; pom.
Luego siento como una fina capa dura que lo recubre, va agrietándose, se rasga, se desconcha, se rompe, como un polluelo naciendo.
Queda el corazón así­, en carne viva, rojo, ardiendo, bombeando, bom bom bom
Y entonces me siento libre
de la única forma en que tiene sentido ser libre
libre para amar

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