Dí­a 145º

24 de Octubre de 2009

Esa extraña intimidad
que ni tu ni yo sabemos
cómo ha nacido
pero ambos invocamos
casi incoscientemente
como autómatas de sangre
como tí­teres almados
pendientes de los hilos
que mueve la única mano
la única que en mi vida
me ha sujetado

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