Hace días que no duermes en mi cama
por eso algunas mañanas
me despierta, desde bajo la almohada
la manga de tu pijama
acariciando mi oreja
susurrándome en la cara
“que ganas de levantarme
una de estas mañanas
contigo desnudo y violento
arrancándome de la piel para arrojarme a la entrada
y observar vuestros juegos de adultos
de lejos acurrucada”