De todas las cosas que me gustan, estar contigo es la más extraña. Ninguna otra actividad me hace estremecer así. No hay otra cosa que me provoque esta sensación de tener el cerebro untado en melaza y no pensar en nada más del mundo. No hay otra cosa que me haga hablar como te hablo, a nada más puedo mirar como te miro. No hay nada, nada, que me provoque el escalofío de una garra de gato paseando por mi médula como el leve roce de tu pelo cerca de mi cuello. De todas las cosas que me gustan, eres la única que yo no he elegido.