Ventanas.
Sé que estas ahí.
Veo salir tus pestañas tras el quicio.
Te asomas a las ventanas como un gato.
Pero no es la curiosidad la que mantiene tu nariz pegada al cristal.
Es el agujero. El negro agujero que día a día crece en tu interior. Hace tiempo ya que comenzó a devorar tus entrañas. Te está quemando.
¿Seguirás pegada al cristal hasta que solo seas una menguante mancha de vaho?
¿Seguirás pegada al cristal hasta que solo seas una menguante mancha de vaho?